EL GENOMA HUMANO Y LA ECONOMIA

 

Dr. Humberto Castro Zárate

 

Profesor  Tiempo completo Facultad de Ciencias Económicas

Licenciado En Filosofía U. San Buenaventura

Economista Universidad La Gran Colombia

Especialización Pedagogía y Doc. Universitaria U. La Gran Colombia

Magíster Evaluación Universidad Santo Tomas

Estudios de Cultura inglesa Londres

Cuando en 1971, el oncólogo y humanista norteamericano Van Rensselaer Potter escribe el primer libro de la Historia que llevaba por título el término “bioética” con el fin de contribuir al futuro de la especie humana promocionando la formación de una nueva disciplina: LA BIOETICA, él justificaba su esfuerzo en el prefacio de la obra diciendo:

Hay dos culturas –ciencias y humanidades que parecen incapaces  de hablarse una a la otra y si ésta es parte de la razón de que el futuro de la humanidad sea incierto, entonces posiblemente podríamos construir  un “puente hacia el futuro” construyendo la disciplina de la Bioética como un puente entre las dos culturas. Los valores no pueden ser separados de los  hechos biológicos. La humanidad necesita urgentemente de la  sabiduría que le proporcione” el conocimiento de cómo usar el conocimiento” para la supervivencia del hombre y la mejora de la calidad de vida.

 

Se deduce entonces que la Bioética intenta relacionar nuestra naturaleza biológica y el conocimiento realista del mundo biológico con la formulación de políticas encaminadas a  promover el bien social.

 

Así entra a constituirse en un sentido más amplio la Bioética como un referente donde el hombre mismo ya sea a nivel individual, de población o de especie – o indirectamente cuando plantea el problema interdisciplinar entre la vida y la  ética. Por esto en estos 27 años la Bioética ha crecido de forma espectacular, de tal forma que se puede afirmar que la “ Bioética será la ética del siglo XXI”

 

Y es aquí donde entra a desempeñar un papel muy importante la economía… Porque si para nosotros los economistas el centro de toda nuestra actividad descansa en lograr un beneficio integral del hombre, a través de la  implementación de políticas económicas que pretendan, como plantea Potter, el beneficio social, se hace indispensable estar muy comprometidos con la búsqueda insaciable de ellas, a fin de lograr los objetivos planteados.

 

Esto plantea que la potencialidad de la Genética es enorme, lo cual determina que el ciudadano y la sociedad en general perciban en ella a una ciencia todopoderosa y considere  al ADN como una NUEVA PIEDRA FILOSOFAL DE LA BIOLOGIA y que la manipulación genética, como  cualquier otro progreso actual de la ciencia, plantee el interrogante de que no todo lo que es técnicamente posible es éticamente deseable, aunque  está muy extendida la  opinión de que todo  lo que se pueda hacer se hará. Se plantea así la libertad de investigación.

 

¿ Quien debe decidir? Los científicos solos, los moralistas, los  juristas… Desde hace bastantes años, la comunidad científica y la sociedad en general han aceptado en que en este tipo de decisiones debe ser la  consecuencia de un diálogo interdisciplinar en el que participen los propios científicos junto con los filósofos, moralistas, teólogos, juristas, sociólogos, economistas, psicólogos.

 

Además cuando  el 11 de noviembre de 1997 la UNESCO aprueba LA DECLARACION UNIVERSAL SOBRE EL GENOMA HUMANO Y LOS DERECHOS HUMANOS, se comienza  a vislumbrar un papel cada vez más primordial del papel que juega una ciencia como la economía, con el resto de ciencias que en forma directa o indirecta tratan sobre el genoma humano y donde se insiste fundamentalmente:

 

·        En la prioridad de educar a la sociedad en Bioética, en todos los niveles del conocimiento.

·        Concientizar a los individuos y a la sociedad de su responsabilidad en la defensa de dignidad humana.

·        Favorecer el debate abierto social e internacional, asegurando la libertad de expresión de las diferentes corrientes de pensamiento socioculturales, religiosos, políticos, económicos, religiosos y filosóficos.

·        Promover la creación, en los niveles adecuados de Comités independientes, pluralistas e interdisciplinarios.

 

Todo lo anterior nos está llevando a nosotros los economistas en la necesidad primordial de  tener que estudiar muchos de los temas que están relacionados con la propuesta sobre el  genoma humano que querámoslo o no ya  entró a revolucionar el mundo y las grandes multinacionales comienzan a ver en él una  fuente inagotable de grandes intereses económicos que a nosotros  como economistas  nos interesa conocer y hasta cierto punto disponer de los elementos objetivos que nos permitan opinar y construir nuestra propia visión frente a este reto tan apasionante e interesante que nos trae los inicios de este nuevo milenio.