HEREJIA ECONÓMICA

¿GLOBALIZACIÓN EN CRISIS?

 

Por: Mauricio Rivadeneira Mora

Economista: Universidad de La Salle.                                                

Físico: Universidad Nacional.

Finalmente empezamos a sentir las consecuencias de la globalización, el mundo parece estarse reduciendo. Antes de los postulados neoliberales, todos luchábamos por  ingresar y permanecer en el mercado, si bien, con dificultades, era todavía un mundo lleno de ilusiones y esperanzas y ciertamente, para muchas empresas y mucha gente; en tanto que hoy,  se lucha por ver cual de entre todos logra sobrevivir y quedarse con el mercado. Es un mundo para muy poquitos, donde los mercados dejaron de crecer, y se están reduciendo, acabando lentamente con la ilusión y la esperanza.

 

En esta carrera, ciega y desenfrenada, vemos cómo se reduce la demanda, se reducen las empresas, otras se eliminan, se va reduciendo la población, se pierde la función y el control del estado, desaparece la gobernabilidad, desaparece el dinero... etc. Entre tanto otros indicadores van en aumento: aumenta el desempleo, aumentan los pobres, aumentan las deudas internas de los países al igual que la dependencia, aumentan los conflictos internos, aumenta la delincuencia común, la delincuencia organizada y también el terrorismo, y la corrupción... etc. Todos estos elementos parece, nos están indicando que estamos involucionando. La GLOBALIZACIÓN que se inventó “¿alguien?”, parece que ha puesto a la humanidad en franco retroceso, y ya no se hacen reformas sino des-reformas, lo que evidentemente merece una rotunda oposición. ¡La civilización debe, en todo momento, avanzar, nunca devolverse!.

 

Pero entonces algo trascendental ha ocurrido, porque la crisis no es solamente de los países pobres, sino ahora también de los ricos, aunque en estos no se note tan contundentemente, al menos por ahora. En efecto, si la “Globalización”, que es un “hecho inevitable”, para su ejecución, se diseñó con una serie de políticas económicas más o menos evidentes y obligatorias, pero que no han dado el resultado esperado, entonces, hay que observar que algo está mal, si esa globalización no sirve para solucionar problemas, sino para crearlos, entonces ha entrado en crisis.

 

Puede ser que las políticas neoliberales se constituyan en un ideal inalcanzable como aquello de eliminar el déficit fiscal. Puede ser que los países no han podido aplicar las políticas “como debe ser” y por eso no han podido eliminar ni el déficit fiscal ni la corrupción. Pero también puede ocurrir que estas políticas, que a todos nos han parecido evidentes, realmente no lo sean. Pueden ser unas políticas totalmente equivocadas, en cuyo caso debemos pensar de algún error en la teoría económica, lo que no sería de extrañar.

 

 En verdad, la economía carece de método científico. Lejos aun de la verdad, debe ser cuestionada sin temores, porque si la sociedad actual se pierde, no es por designio de los dioses, sino por la propia mano del hombre, por la fragilidad de su pensamiento, por la rigidez de sus creencias.

 

 

No es posible explicar los acontecimientos actuales si no se les aborda desde el contenido de las mismas políticas económicas neoliberales. Y cómo estas políticas han desconocido el desarrollo de las teorías Keynesianas, y aún, la misma evolución histórica de los conceptos económicos, y sociales. En realidad se desconoce también la evolución de las instituciones, la evolución del gobierno, se olvida completamente la historia del dinero, como también las imperfecciones del hombre y sus creencias. Y en cambio nos deja un sabor amargo, en el sentido que detrás de todo este fenómeno lo que asistimos es a una lucha encarnizada por el poder mundial, y quizás, a la ocupación o invasión de nuevos territorios por las potencias más desarrolladas.

 

Empecemos por las políticas. Son aproximadamente 15 años sin rumbo, y siguen hablando en todas partes del mundo los mismos actores. En todos los países llueven las críticas de un gobierno a otro, y no nos damos cuenta que el hilo conductor es el mismo. Las mismas tesis aplicadas, las que el Fondo Monetario Internacional ha mencionado desde el principio y que continúan vigentes, con ligeros matices de camuflaje, pero que en su momento en Colombia aplicó el ex-presidente Gaviria, y que en su momento también tuvo que aplicar el ex-presidente Samper, lo mismo que su sucesor el ex- presidente Pastrana, y que ahora va a aplicar el hoy presidente Alvaro Uribe. Y aunque no lo parezca, las políticas no han cambiado, esto es:

 

POLÍTICAS ECONÓMICAS NEOLIBERALES.

1.- Se deben reducir los aranceles hasta eliminarlos definitivamente.

2.- Se deben mantener altas las tasas de interés. (Al comienzo se decía esto)

3.- Se deben sanear las finanzas, hasta que se logre eliminar el déficit fiscal.

4.- No se debe hacer emisión primaria de dinero. (No créditos del Banco Central al gobierno.

5.- Se deben aumentar los impuestos.

6.- Se debe disminuir el gasto público.

7.- Se acepta endeudarse externamente para pagar el déficit fiscal, en vez de hacerlo con el propio Banco Central.

8.- Vender la casa. (Privatizar todos los servicios públicos)

9.- Dejemos que actúe el libre mercado.

 

La primera y la última de estas políticas son tal vez las que más debate han generado. Las restantes son las que parecen más evidentes. Pero con un análisis de fondo, es posible concluir que la primera y la última son las más razonables, en tanto que las restantes son, definitivamente equivocadas además de falsas.  Veamos.

 

Las tasas de interés elevadas son contrarias a las deducciones teóricas que hiciera en su momento el más grande economista de nuestro tiempo, Jhon Mainard Keynes, quien fuera el “Newton” de la teoría económica. Keynes analizó y demostró que las tasas de interés elevadas iban a disminuir la inversión, y por un efecto multiplicador, los ingresos de la gente iban a disminuir en forma multiplicada, lo que haría que tanto el consumo como el ahorro disminuyeran simultáneamente. Por tanto, las tasas de interés debían ser bajas. Traduciendo, significa que en Colombia, por ejemplo, la tasa de interés de captación debía ser muy pequeña, digamos no más del dos por ciento anual. Nuestros miembros de la Junta Directiva del Banco de la República la han llevado hasta el 32% anual, y llegaron a amenazar que si fuera necesario la llevarían hasta el 150%. Esto se puede constatar en los primeros meses del período del ex-presidente Samper. Y hoy, sigue igualmente elevada esta tasa, aunque ya es mucho más moderada, pero sigue

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siendo del 8%. Todavía muy alta, sobretodo cuando en Japón es inferior al 0.01% anual, y en Estados Unidos es inferior al 2%.

 

Eliminar el déficit fiscal, es decir, lograr que el gobierno no gaste más de lo que le generan sus propios impuestos, es loable, y parece razonable pero solo al sentido común popular. No para la ciencia económica. Eso también lo descubrió Keynes. Se dio cuenta que el gobierno debía endeudarse y gastar el dinero, para así dar poder de compra a la población y a la economía en general. Para eso estaba el Banco Central, que podía generar el dinero necesario, aunque Keynes todavía creía en el patrón oro.

 Sin embargo, las políticas neoliberales desconocieron totalmente los aportes de Keynes a la disciplina económica, argumentando que ya no se aplican a las nuevas condiciones de la economía. (Esto es como decirle a un ingeniero que Newton ya pasó de moda). Se desmontó la opción de hacer préstamos de los bancos centrales al gobierno, por la creencia que este mecanismo produciría inflación. No se tuvo en cuenta que el mundo realmente se desarrolló en forma impresionante con estos créditos, especialmente los Estados Unidos.

 

 ¿Se deben hacer créditos del Banco de la República al gobierno, para financiar el déficit fiscal?.  ¿Debe o no, existir el déficit fiscal?. La respuesta debe ser científica, y no, cuestión de simple opinión. La verdad es que  cuando el gobierno realiza sus gastos le está pagando a alguien por un trabajo, o le está comprando una mercancía a una empresa. De cualquier forma estos pagos hacen que unas personas puedan adquirir sus alimentos y vestidos, comprar salud, educarse y educar a su familia etc., iniciando una cadena de gastos que se trasmiten de una empresa a otra en forma multiplicada. Y cuando el gobierno deja de gastar entonces la cadena también actúa pero en sentido contrario. Es decir, las empresas particulares tampoco venden, y cuando una empresa deja de vender, indudablemente se quiebra, y a otra le pasa lo mismo porque tampoco hay quien le compre. Y cuando se quiebran también se reducen los ingresos del estado, porque alguien dejó de pagarle impuestos. Así, cuando el gobierno reduce su gasto, también se le reducen los ingresos, y entonces el déficit fiscal sigue ahí. Es imposible eliminarlo en forma sostenida.

 

Pero si el déficit fiscal es la norma en las sociedades modernas, entonces lo que hay que definir es la forma de la financiación. Y esta solo puede provenir de tres fuentes fundamentales: El crédito externo, el crédito interno, o con el banco central. Algunos preferirían hacerlo con mayores impuestos, lo que no es pertinente por cuanto estamos hablando precisamente de los gastos que son superiores a los ingresos corrientes del estado, y el aumento de impuestos tiene un límite, por encima del cual, se agrava más la situación.

 

Por increíble que parezca, ningún país debería endeudarse con otro, por la sencilla razón que no es  necesario. Si un país necesita importar algo, debe hacerlo con los dólares que le generan sus propias exportaciones. En cambio el crédito interno es más viable, aunque tampoco es necesario, siempre y cuando el país ponga a funcionar los créditos con su propio banco central, porque de esta forma se generan los nuevos recursos que necesita una economía capitalista siempre en crecimiento. La tan temida inflación que todos hemos creído que se genera se controla realmente si se frena la tasa de interés de captación del sistema financiero manteniéndola lo más baja posible, y evitando que los costos de los servicios públicos suban sin control.

 

 

Bajo estas condiciones los aranceles podrían llegar a eliminarse, ya que el valor del dólar va a permanecer elevado, y las leyes del mercado podrían hacer su función de decidir quién se queda y quien se va, pero en un contexto de permanente crecimiento por cuanto está ingresando dinero a la economía, y no como ahora, donde el mercado está haciendo lo mismo, pero en continuo decrecimiento, como ocurre cuando la economía se va quedando sin dinero. Y hay que entender que la economía se va quedando sin dinero pues cuando se le prohíbe al Banco Central crear el dinero mediante créditos al gobierno, entonces ya no queda nadie en la economía que haga el nuevo dinero. Al principio el dinero lo hicieron los particulares, después los bancos, luego se crearon los bancos centrales, hasta que llegó la crisis de los años treinta, cuando finalmente entendieron los economistas que se debía crear el dinero a través del crédito del Banco Central a los gobiernos. Y si ahora nos devolvemos, y prohibimos la función de crear el dinero al gobierno, entonces los países se irán quedando paulatinamente sin dinero, y el mercado inevitablemente empezará a decrecer.

 

Debido al crecimiento, es claro que se requiere cada vez más dinero, el que solo puede surgir de la emisión primaria para ser introducido al mercado como ingreso de alguien a través del gasto público. No hay otra forma de hacerlo en la era moderna, tal y como lo hiciera el pueblo norteamericano, Europa, el Asia, y en general, el mundo entero. Pero hoy nos “venden” las tesis contrarias a la evolución que ha vivido la humanidad, y nos piden que no hagamos más dinero. Entonces el país tiene que buscar los recursos aumentando impuestos, endeudándose, vendiendo empresas, etc., para quedar en un circulo vicioso, siempre haciendo lo mismo, mientras aumenta el endeudamiento y el desempleo. Lo que evidentemente tiene un límite. La explosión social.

 

Si la globalización solo exige que sobreviva el más fuerte, entonces los países pequeños fueron muy tontos al aceptar semejante condición, porque esto significaría su propio sacrificio sin derecho a pataleo. En efecto, todos sabemos quién es el más fuerte, y eso sería como darles un cheque en blanco para que dispongan de nuestra vida y nuestra tierra. Si la globalización no permite a los pueblos superar sus propios problemas, sino por el contrario, ver crecer indefinidamente el desempleo, entonces, no cabe duda, la globalización que nos vendieron es un fraude que hay que cambiar.

 

Es un hecho, la crisis es ocasionada por las políticas económicas que estamos aplicando, luego si hay que cambiar las políticas, entonces la globalización que nos vendieron es falsa. Pero también es un hecho, debemos cambiar nuestra mentalidad, pensar que el país debemos construirlo para los Colombianos, y abrir indiscutiblemente las puertas a quien desee venir a vivir en Colombia, o a comercializar con Colombia, pero lo que no se debe permitir es que una “Globalización” destruya el empleo y la cultura de todo un pueblo, el nuestro, o permitir que otras naciones nos exploten, o que nosotros explotemos a nuestros vecinos. Si en esta globalización no cabe la justicia sino la mera explotación, entonces hay que cerrarle las puertas, por mentirosa, porque así no puede ser la globalización.