CRÍTICA AL MODELO DE DESARROLLO NEOLIBERAL EN LOS PAISES EN VÍAS DE DESARRROLLO

 

Por: Dr. Germán Fernando Galvis Pinzón

Profesor Tiempo Completo

Economista Universidad La Gran Colombia

Especialista Gestión de Empresas Asociativas

Universidad La Gran Colombia

Especialista el Pedagogía y Docencia

Universidad La Gran Colombia
 

Presentación

 

Particularmente en Colombia, se profundiza y amplía a medida que comienzan a aparecer los efectos  sectoriales y globales de las medidas adoptadas por los Gobiernos de turno. Para conocer las políticas adoptadas por el Gobierno Nacional (cuyas medidas van encaminadas a socializar el déficit que actualmente atraviesa el país), para mí era necesario investigar el porqué del modelo neoliberal, cual es su objetivo, que  causas y efectos producen el modelo en las distintas variables macroeconómicas del país (Ingreso, Consumo, Exportaciones, Importaciones, Etc.,), y de igual manera tener un conocimiento más amplio de la situación nacional e internacional que me permita realizar un análisis lo más objetivo posible.

 

Al entrar en desacuerdo con el Modelo Neoliberal planteo la necesidad de promocionar a los diferentes sectores la masificación del Modelo de Economía Solidaria, ya que la dignificación humana sólo es posible cuando hay una real  distribución equitativa del ingreso que permita un desarrollo integral de la  comunidad.

 

Aunque éste pequeño escrito tiene que ver únicamente con las causas y efectos del modelo neoliberal en países subdesarrollados, especialmente de su implementación en Colombia, tiene como objetivo proponer una verdadera investigación que propenda por el desarrollo y producción de conocimiento sobre la Economía Solidaria no como aquel sector económico que tiene representación mínima frente al Producto Interno Bruto, si no, mas bien, como Modelo de Economía Solidaria como alternativa de desarrollo frente a la crisis actual ocasionada por el actual modelo de desarrollo.

 

MODELO NEOLIBERAL

 

Unas veces aparece aconsejando la privatización de las empresas y servicios públicos bajo el argumento de que el Estado es mal administrador, es burocrático y corrupto.

 

Otras, surgen proponiendo como la salvación a la crisis de nuestras economías, la  “ apertura” al exterior para hacernos más competitivos y repetir al auge de las  economía asiáticas ( Hong Kong, Singapur, Corea y Taiwán) En  ese mismo contexto es  recurrente oír decir en todos los países, que es necesario “flexibilizar” el mercado laboral eliminando restricciones al enganche y despido en los Sindicatos y la Contratación Colectiva.

 

Sin que haya habido tiempo de digerir y enfrentar adecuadamente el cúmulo de sofismas que esas propuestas esconden, dichas propuestas se han ido aplicando de modo cada vez más generalizado  y profundo, y hacen parte ya  de la política económica y  social de casi todos los  gobiernos de América Latina. Pero falta una confrontación científica y  política, a fondo y a todos  los niveles de la opinión pública para mostrar las  falacias que dicha  propuesta Neoliberal encierra, el costo social que implica y las consecuencias  que saltan a la vista de cualquier persona distraída.

 

Entre otras se ha descubierto que afecta  gravemente a los trabajadores y a sus  organizaciones.

 

Diseñada en los centros de poder internacional, la receta neoliberal se acepta por Gobernantes, Políticos, Empresarios y Académicos de nuestros países que han preferido someterse a las presiones internacionales para obtener nuevos créditos en el caso de los Gobiernos, o de “ estar a la moda” impuesta por las universidades de las metrópolis, en el caso de los académicos. Por eso ha sido una aceptación racional y libre, pues las presiones han abundado: el FMI y el BM, lo mismo que la banca acreedora internacional ha  exigido a los gobiernos que  acuden a buscar nuevos créditos, la implementación de dichas políticas como condición para otorgarlos.

 

 

 

 

1.1 El modelo se puede sintetizar así:

 

a.      Apertura del sector externo

Argumentando que el proteccionismo conduce a la ineficiencia por falta de competencia con otros productores externos, ordenan rebajar los  aranceles y abrir los  mercados nacionales a  lo externo: al libre ingreso de mercancías y permitir así mismo la libre entrada y salida de capitales.

 

En el plan Baker, propuesto en la conferencia conjunta del FMI y el BM en Seúl en 1985, se exigía de modo explícito que los países deudores permitieran el libre ingreso del capital internacional de inversión y  de préstamo, si querían acceder a nuevos prestamos. A los que creían que eran solo “ recomendaciones”, el entonces secretario del  Tesoro de los EEUU, fue enfático en aclararles que eran de “obligatoria aceptación” sopena de recibir nuevos créditos.

 

b.      Libertad Financiera

 

La política neoliberal del sector financiero es a costa del sector real de la economía productiva (agricultura e industria), y  en esa línea recomendó permitir la libre proliferación de entidades financieras (bancos, Aseguradoras, mesas de dinero, comercializadoras, etc.,) sin muchos controles de los gobiernos)

 

A eso se añadía la política de tasas de interés reales o positivas, vale decir superiores a la tasa de  inflación bajo el argumento de que pagar intereses menores que el aumento de  los precios, es quitarle al ahorrador parte de su ingreso real pues el interés que  recibiera, no compensaría las  pérdidas de su poder de  compra frente al mercado de  bienes y servicios.

 

c.      Estado no interventor

 

Regresando a las teorías clásicas del capitalismo anchesteriano  en su etapa salvaje acerca de lo que el  Estado debe ser el “ gendarme” o policía que vigile el orden público, proteja la propiedad privada y evite la insurgencia social, postulan que el Estado debe vender sus empresas (privatizaciones), eliminar las políticas sociales de  gasto para proteger a las  capas más desfavorecidas de la sociedad “ subsidios” al consumo de la población. Eso se justifica con la teoría de los “ precios reales” que dice que los bienes y los  servicios deben venderse por lo que cuesta producirlos, pues de lo contrario genera actitudes de dependencias en los  consumidores.

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El gobierno es mal administrador corrupto e ineficiente y debe dejar actuar a la iniciativa privada y al mercado sin colocarle controles ni brindarle privilegios, pues cuando un gobierno da apoyo a un gremio sector o empresa, está creando un desbalance frente a los que no se benefician de él y que deben entonces competir en la situación desventajosa.

 

d. Flexibilización del mercado laboral

 

Con el  argumento de que la economía tiene fluctuaciones que hacen subir y bajar las  ventas exige poder despedir  a los trabajadores en épocas de bajas en las ventas; o de mantener trabajadores “temporales” que pueden ser enganchados o desvinculados a  discreción. Para esos efectos, las existencias de  sindicatos son nocivas, pues crea rigieses o inflexibilidad en el mercado laboral obligando a las  empresas a mantener a los  trabajadores vinculados en forma permanente y ello, se  afirma, le quita margen de  maniobra a la empresa para  competir.

 

Por esta vía se llega a atacar todo el sistema prestacional (cesantías, pensiones, primas o compensaciones por  despido, riesgo, clima), las garantías sindicales como  fuero, estabilidad y derechos de contratación y huelga, postulando un tipo de régimen laboral de relaciones individuales trabajadores empresarios; de vinculación transitoria y de pago inmediato de todo el salario (“salario integral” lo llaman), sin ningún pago diferido.

 

Varias misiones internacionales sobre empleo, todas las propuestas de los  políticos en campaña, las  cartas de intención firmadas con el FMI y los  planteamientos de los académicos de las universidades de los  países desarrollados, argumentan que la clave para que  nuestras economías  salgan adelante no es la rebaja de los  elevados intereses, ni la suspensión del  pago de una deuda que no recibimos ni la mejor remuneración por nuestros productos,  ni su acceso más fácil a esos mercados desarrollados, sino la  reducción de los costos laborales por todas las políticas enumeradas atrás. Así, dicen, seremos más competitivos.

 

No es extraño que este planteamiento haya tomado formas de asociación  entre empresarios y trabajadores (solidarismo, círculos de calidad, fondos  mutuos de inversión, etc) que pretenden sacar del escenario al sindicato  como organización gremial de la  clase trabajadora y volver la historia atrás, a la negación laboral individual.

 

1.2 Apertura Económica en Colombia en sus inicios

 

La apertura de la economía Colombiana, entendida como el desarrollo explícito de una estrategia de profundización del proceso de Internacionalización de la economía sometimiento efectivo a la competencia externa y búsqueda de nuevos niveles de eficiencia y productividad empresarial, es un proceso inevitable  a principios de los años 90.

 

Esto es así por la combinación de factores internos y externos determinantes del proceso: el  agotamiento para Colombia de la estrategia de rotación de la deuda externa y la necesidad de recurrir a los  “ créditos programa” de los  organismos financieros internacionales, siendo estos créditos condicionados a  “ajustes macroeconómicos forzados” y programas de  reestructuración industrial”, el desplazamiento del marco regional latinoamericano hacia políticas aperturistas, en una dinámica de internacionalización del capital donde el sistema financiero juega el papel disciplinador-coercitivo y; la existencia de  una suerte de consenso  político interno para  profundizar el proceso de   “apertura”, en una coyuntura interna relativamente favorable.

 

Si bien la estrategia de apertura resulta inevitable, lo que no está definido es la intensidad y profundidad del proceso, ni la distribución social de los costos. Los diferentes actores  sociales, gremios de la producción y sindicatos, sectores académicos  y agrupamientos políticos, se están posesionando con  su capacidad de presión y decisión al  interior del Estado, para defender sus  intereses económicos y sociales.

 

A pesar de las similitudes entre los programas de apertura propuestos por el Banco Mundial y el FMI, y el programa de modernización de la  economía presentado por el gobierno colombiano, subsisten importantes diferencias, principalmente referidas al carácter de “ choque” o “ gradual” del programa, al diagnóstico (estructura competitiva) y en torno a  algunos objetivos (énfasis en el pago de la deuda externa o en la  transformación del modelo de  desarrollo).

 

La principal crítica al programa de Apertura es que resulta insuficiente, tanto en el diagnóstico como en las políticas, al considerar solamente los aspectos de la oferta (“supply-side economics”) y “olvidar” los referidos a la  demanda: especialmente el potencial dinámico de la demanda interna (restringido por las políticas monetaristas), las desarticulaciones inter e intra sectoriales (bajo encadenamientos de las demandas sectoriales) y las propias limitantes de la  demanda externa. Al desconocer las condiciones de la “demanda efectiva”, la  Apertura corre el riesgo  de conducir al  país a una mayor concentración de la  propiedad agravar la distribución del  ingreso, reducir el potencial del gasto (público y privado), enrarecer las relaciones obrero-patronales, y en ese contexto, desestimular el clima de los negocios y la propia inversión productiva.

 

En todo caso, se impone la necesidad de transformar el modelo de desarrollo basado en la sustitución de importaciones y promoción de exportaciones. Aún así, los problemas estructurales que soporta la economía colombiana no se pueden explicar únicamente por las políticas proteccionistas –tan criticadas por la  ideología neoliberal. Ellos tienen que ver fundamentalmente con el lastre retardatario del capitalismo tardío (carencia de reforma agraria democrática, predominancia de una estructura empresarial patrimonial no competitiva y de instituciones políticas, administrativas, culturales y educativas arcaicas, confesionales y elitistas) y las relaciones comerciales y financieras inequitativas de Colombia con los países desarrollados.