ALGO DE LAS PRIVATIZACIONES

Y EL MODELO NEOLIBERAL

 

Fernando Chavarro Miranda

                                                                                   

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La privatización no es sino uno de los instrumentos del nuevo modelo apellidado “neoliberalismo”, que se nutre doctrinariamente en la denominada Escuela de Chicago, la cual desde los años cincuenta viene modelando notables teóricos del desarrollo.

Sus fundamentos programáticos podrían sintetizarse en los siguientes postulados:  restablecer plenamente los mecanismos del mercado;  retirar el Estado tanto como sea posible de la toma de decisiones;  Privatizar la economía;  abrir el comercio internacional y fundamentar el pleno funcionamiento de la democracia en la libertad económica.

Los Estados Unidos e Inglaterra encabezan la aplicación del neoliberalismo.  La libertad en la economía, en la industria, en el trabajo y en el comercio con concurrencia y con competencia, creó la economía moderna de mercado, basada en una creciente división del trabajo, la cual encaminó a la humanidad a uno de los períodos históricos de mayor fuerza creadora.  Pero se dejó que degenerara en desequilibrios y desigualdades aberrantes y en todas partes se impuso el complemento de la intervención del Estado.

Ahora los corifeos de la idea de que todo debe esperarse de la acción espontánea de las fuerzas del mercado, están contrariando estas experiencias.  Y están incurriendo en grave error histórico al desconocer que al amparo del sistema de economía mixta las sociedades capitalistas de occidente lograron avances extraordinarios en el desarrollo de sus pueblos.  Están planteando también un falaz dilema al tratar de situar la confrontación contemporánea de las alternativas de organización social entre marxismo y neoliberalismo. 

La contraposición se está presentando y ello se esta viendo con mayor nitidez entre dos concepciones históricas:  un capitalismo occidental de economía mixta que revisó y decanto sus tesis y procedimientos primigenios durante más de un siglo para aceptar la intervención del Estado, sin desvirtuar sus características fundamentales, que se han concretado en las tendencias social - demócratas y el socialismo liderado por la antigua Unión Soviética y la China popular.

Pero cuando los Chinos sustituyeron su slogan de “una escudilla de arroz para cada chino” por “hágalo usted mismo” o cuando Gorvachov hizo aceptar a los planeadores comunistas algunas herejías del mercado, no se estaban desbocando, como puerilmente lo analizaron los neófitos del neoliberalismo, para regresar al capitalismo “leseferino” del siglo XVIII.

Tampoco es cierto que el milagro que el milagro de los dragones del sudeste asiático sea el afortunado ensayo de las tesis neoliberales.  Tales naciones, a tiempo que dieron gran juego a la inversión extranjera ejecutaron mayor planeación económica y utilizaron en forma más decidida y eficiente los mecanismos de una intervención estatal selectiva, en particular para la protección a sus industrias nacientes y empresas de servicios públicos.

 

De la misma manera no cabe aducir el caso del Japón, porque este país solo empezó a privatizar cuando el Estado había llevado a cabo, por medio de empresas públicas, la creación de la parte fundamental de la estructura industrial.

Y es menos verídico el porque Mitterrand le dio mayor dinamismo a la empresa privada y difundió la propiedad de algunas entidades financieras o porque Felipe González adoptó posiciones de compromiso programático con la realidad y prefirió la vía de los controles y de la intervención de las empresas en vez de su nacionalización.  La última gran tergiversación se presenta en el neoliberalismo novelado que trata de ensayarse en el Perú.

 

Sobre los escombros de la gestión de una izquierda delirante que ha cometido descomunales errores se quiere llevar a cabo la creación de una economía de mercado caminando en un país subdesarrollado y de inconmensurables desigualdades, hacia el modelo ingles o al chileno con la ilusión de que él podría realizarse sin un dictador.

 

 

EL OBJETO DE LA PRIVATIZACIÓN.

 

Dentro del marco de que la privatización es uno de los instrumentos de ejecución del modelo neoliberal, aunque algunos de sus divulgadores sostienen que ella prevalece sobre todo tipo de filosofía política y que no es asunto de ideologías, es procedente analizar de manera sucinta sus objetivos, los ensayos que se han llevado a cabo y los resultados.

La privatización esta inspirada en los propósitos de entregar a la gestión privada todos los medios de producción y la prestación de los servicios públicos;  buscar la racionalidad de la economía y mejorar el nivel de desempeño de las empresas e incrementar así su eficiencia productiva y de asignación de recursos y hacerlas menos costosas;  solucionar las dificultades de relación entre los órganos del gobierno central y las empresas públicas y atenuar el poder de los diversos grupos que ejercen presiones corporativas.

Y en el campo puramente económico, los fines son buscar un nuevo motor de crecimiento en el sector privado ante el recorte sufrido por el gasto público en inversiones y las dificultades de acceso al capital en los mercados internacionales;  facilitar el cambio de deudas por capital (swaps) para reducir las obligaciones de los gobiernos en materia de endeudamiento externo;  restringir las presiones inflacionarias del déficit fiscal;  y generar, por medio de la venta de activos, ingresos fiscales ante la resistencia de los ciudadanos a aceptar más cargas tributarias y frente a los problemas presupuestales del sector.

 

Me gustaría que los interesados se pudieran remitir al documento del profesor norteamericano Paul Starr, “los límites de la privatización”, en el cual se hace una refutación de los principales argumentos aducidos para probar las bondades de la privatización y donde se revela la responsabilidad de los gobiernos para responder por el crecimiento, la estabilidad y la justicia distributiva.

 


RESULTADOS DEL EXPERIMENTO.

 

Ya pueden señalarse resultados en países que han sido los abanderados del nuevo modelo:  en los Estados Unidos el balance tuvo como resultado la postración del dólar y la explosión de los mercados financieros.  No se elevo la eficiencia de las empresas.  La excesiva libertad económica no ha garantizado la competencia en los mercados ni la estabilidad de estos.  Las altas tasas de interés no resolvieron el problema del ahorro y la reducción de las tarifas tributarias no ha hecho otra cosa que aumentar el agobiador déficit fiscal, el mayor de la historia.  Tampoco con la rebaja tributaria aumento el ahorro nacional y, por el contrario bajo a uno de sus más reducidos niveles históricos.  El nivel de vida ha descendido en comparación con el de otros países y la nación norteamericana se ha convertido en uno de los deudores mas grandes del mundo.

En cuanto a la concentración de la riqueza y el ingreso, el fenómeno se ha agudizado extraordinariamente en las últimas décadas:  un cinco por ciento de la población percibe más que el cuarenta por ciento más pobre.  El ochenta por ciento de las familias vio disminuir sus ingresos al iniciar la década de los noventa, mientras que el uno por ciento más rico obtuvo un incremento del cincuenta por ciento.

En Inglaterra el problema de la distribución del ingreso no ha sido menos dramático:  se acentuó la división entre ricos y pobres, se ha ahondado el abismo entre las clases, como en la época victoriana.

Como demostración palmárida de que no es cierto que el crecimiento del Estado crea un ambiente que hace imposible el desarrollo, el doctor Miguel Urrutia presentó en 1989 las conclusiones de un estudio según el cual utilizando datos de setenta países se encuentra que en promedio el aumento en el tamaño del Estado esta fuerte y positivamente relacionado con la tasa de crecimiento.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

COLOMBIA Y LA PRIVATIZACIÓN.

 

La conveniencia y posibilidades de la privatización en Colombia, que por esencia implican un sustancial marginamiento del Estado no son posibles sino teniendo en cuenta las características de nuestros problemas. 

La violencia el mayor mal, esta determinado, entre otros, por diversos factores de orden político como las guerrillas y económicos como el execrable ánimo de lucha del narcotráfico.  Pero no puede desconocerse que hay causas llamadas objetivas que la propician, como las profundas desigualdades sociales y regionales, la creciente economía informal, el desempleo, los altos índices de inflación, la miseria de bastos grupos de la población.  Y estas no se amortiguarán sino mediante reformas muy de fondo en la estructura de la propiedad, especialmente la agraria, y en los mecanismos de distribución del ingreso.

La economía Colombiana está altamente concentrada y controlada por poderosos monopolios y oligopolios que han eliminado la competencia y cuya acción tiene graves incidencias sobre los precios y la marcha misma del

sistema empresarial.  El ochenta y uno por ciento de las empresas con títulos en el registro nacional de valores pertenece a tan sólo un 0.4% de los accionistas.

El camino para hacer frente a este fenómeno no es acelerar el proceso de privatización de las empresas estatales y de los servicios públicos, sino llevar a cabo una eficaz política de democratización con planes de participación de los trabajadores en la propiedad de la mismas.  El gran problema esta en abrir más de las cuatro mil sociedades anónimas cerradas en poder de grupos familiares y económicos, y difundir su propiedad a través de instrumentos de ahorro de carácter popular, sin necesidad de embarcarnos en políticas de privatización ya revaluadas en el resto del mundo.

 

Hacer a un lado la política intervencionista en estos campos, representará propiciar la transnacionalización de nuestra economía creando un impedimento para adelantar los planes de industrialización indispensables para hacer frente al problema del empleo y para trazar un programa de mejor aprovechamiento de los ahorros internos.

 

En una economía de carácter mixto se conciben que los sectores público y privado sean complementarios y que cada uno tenga sus funciones primordiales.

Por ello no se puede sostener unilateralmente que la gestión económica corresponde a la empresa privada y que ésta puede y debe autorregularse.

Una alternativa de privatización así concebida acaba estrellándose contra la realidad social de los países y en particular con la de los subdesarrollados.

Lo importante es poder adelantar una acción mancomunada de lo privado de lo público en torno de las cuestiones fundamentales de crecimiento y distribución;  definir con exactitud el papel de los diversos agentes (empresas, fuerzas de trabajo y gobierno) y establecer reglas de juego claras que sustenten un sistema político democrático que actúe teniendo en cuenta como normas básicas el respeto a las libertades y derechos fundamentales de los ciudadanos y demuestre que la eficiencia no está reñida con un avance permanente hacia una sociedad más igualitaria y justa.

 


 

 

¿REGALAR, O, NO REGALAR LA EMPRESA

DE TELEFONOS DE BOGOTÁ?

 

 

Teniendo en cuenta que a la luz de la teoría económica cualquier empresa que cubra sus costos variables medios debe seguir en funcionamiento y no es recomendable por ningún motivo deshacerse de la misma, ya que una empresa en esta situación genera utilidades por mínimas que sean.

 

Me parece aterrador y salido de cualquier lógica posible, que se piense si quiera en proponer la venta de una empresa que está generando utilidades cercanas a los doscientos millones de dólares (U$200´000.000) y que en cinco años sumado con la larga distancia nacional e internacional genere cerca de siete mil quinientos millones de dólares (U$7´500.000.000).

Estas utilidades para el año 1998 se incrementan en algo más de ciento sesenta millones de dólares producto de la autorización del incremento en las tarifas en un ochenta por ciento para este año, ingreso este último, que no conlleva costo alguno, es decir que las utilidades estimadas para 1998 estarían cercanas a los cuatrocientos millones de dólares.

 

Cabe destacar que el valor de la empresa (según sus directivos), dos mil millones de dólares esta dejando como regalo a los posibles compradores, mil setecientos veinte millones de dólares anuales que son la contabilización de los ingresos por tarifas que no pagan los Bogotanos; suma que empezarían a pagar una vez se privatice y entren en vigencia los incrementos ya autorizados por la comisión reguladora.   Es claro entonces que los ingresos por tarifas de un año serían la recuperación casi total de la inversión de quien compre la empresa;  en otras palabras se estaría regalando la empresa.

 

De lo anterior cabe resaltar que las tarifas por minuto en Santafé de Bogotá están cinco y media veces por debajo de los standard latinoamericanos, lo que implica que al pasar la empresa a manos privadas el comportamiento racional es el de lograr alcanzar el nivel standard para Colombia (27 pesos por minuto).

De acuerdo a los estados financieros históricos de la Empresa de Teléfonos de Bogotá, para el 98 espera un crecimiento en sus ingresos cercano al 30%, mostrando así crecimiento superior al mismo de la economía nacional (3.5%).

 

La Empresa de Teléfonos de Bogotá no se debe vender puesto que es una empresa rentable medida por su generación de utilidades, por su nivel de ingresos cercanos a los setecientos millones de dólares anuales para 1997, por su función social de proporcionar servicio de telefonía a los estratos más bajos de la población en el Distrito, por sus tarifas (las más bajas del mundo), por ser patrimonio de los Bogotanos y no del alcalde de Bogotá.

 

Si se vende la empresa de teléfonos hoy, y se gasta este dinero en todas las propuestas presentadas por la actual administración distrital, estamos destruyendo el ahorro para las futuras generaciones;  como decía el economista Paul Samuelson “es preferible un sacrifico presente para obtener un mayor bienestar en el futuro”.  Lo anterior apunta a que las telecomunicaciones son y serán por mucho más de treinta y tres años contrario a lo que estima la banca de inversión, el sector económico de mayor crecimiento y relevancia en el mundo, por lo tanto sí se mantiene la Empresa de Teléfonos como patrimonio del distrito, seguirá generando cuantiosas utilidades que pueden muy seguramente ayudar a financiar todas las obras necesarias para buscar un mejor nivel de vida de los habitantes del capital.  No debemos de ser miopes y pensar que con dos mil millones de dólares se van a solucionar todos los problemas que agobian a ésta ciudad, todo lo contrario, se acrecentarán aún más, ya que estos dineros serán como la cuota inicial para cada uno de los proyectos susceptibles de realizarse;  y como, me pregunto? Con que o cómo se van a cubrir los costos de estos proyectos a lo largo del tiempo?, no sabría como responderme a ésta pregunta.

 

Pero si mantenemos a la empresa de telecomunicaciones de Santafé de Bogotá, ésta, generará por muchos años (más de treinta y tres), utilidades que superan de manera incalculable el actual valor de la empresa, y que por lo tanto permitirá financiar y sostener los actuales y futuros proyectos de nuestra ciudad.

 

(1). Economista, Magíster Universidad de los Andes, Consultor Banco de la República, Ex asesor World Bank

 

 

 

REFERENTES BIBLIOGRÁFICOS

 

Barandiaran,E.,1.988, the adjustment process in Latin América highly indebted countries, Banco Mundial.

Bitar, S Revista de la Cepal # 34, Santiago de Chile.

Lustig, N ., 1.988, del estructuralismo al neoestructuralismo, Colección Estudios CIE-PLAN, # 23 Santiago de Chile.

Sunkel, O ., 1.990, El desarrollo desde dentro: un enfoque neoestructuralista para América Latina, México, fondo de cultura económica.

Rodríguez, C. A., 1989. Macroeconomics policies for structural adjustment, Working Papers, Washington,D.C., Banco Mundial, Agosto

Salazar, J. M., 1990. El papel del Estado y del mercado en el desarrollo económico, O. Sunkel, El desarrollo desde dentro: un enfoque neoestructuralista para América Latina, México D:F ., Fondo de cultura económica.

Pradilla Cobos, E., La privatización de los servicios públicos, 1.991, Universidad Nacional Autónoma de México.