DESARROLLO DEL MERCADO BURSATIL“UNA NECESIDAD A GRITOS”
Por. FRANKLIN ASPRILLA M. Profesor: Tiempo completo. Facultad Ciencias Económicas y Administrativas Economistas Universidad La Gran Colombia Especializado en Finanzas Universidad del Rosario
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El comienzo de la década de los 90” s con la correspondiente implementación de la apertura económica en el gobierno Gaviria (1990-94), dentro de un plan de desarrollo “ La Revolución Pacifica” denotó un programa de reorganización administrativa conocido como el “ Revolcón” y un programa económico con crecimiento del PIB entre el 4.0 y el 5.8% a base de un incremento en el gasto público, financiado en gran proporción por crédito externo y una inversión pública que a la postre resultó inferior al 10% de la ejecución presupuestal efectiva.
Con el advenimiento del gobierno Samper (1994-98), se incrementó aún más el gasto público improductivo, con incremento sustancial de la deuda pública y externa sumiendo al país en una crisis económica con un PIB del 0.7% en 1998, desempleo del 15.9% y una inflación 16.7% lo cual sumado a los altos niveles de corrupción administrativa, déficit fiscal y de balanza comercial, integraron un panorama oscuro para la nueva administración.- En este orden los resultados no se dejaron esperar : Crisis económica recesiva y crisis social de empobrecimiento de la clase baja y media.
La insuficiencia de la demanda agregada condujo al sector real a una de las crisis más profunda en la historia reciente de la economía del país, conllevando a la desaparición de muchas empresas y otras a tomar alternativas de fusionarse o simplemente ser absorbidas por otros conglomerados.
A los empresarios sobrevivientes les quedaban entre otras las siguientes opciones: Conseguir nuevos mercados y/o aumentar las exportaciones para mejor sus flujos de caja, desarrollar un buen manejo del recurso humano a través de la motivación de sus empleados, reestructuración extraordinaria de sus deudas ó una capitalización de las mismas (deudas).
En este orden de ideas la destrucción de valor reinante y el consecuente fenómeno social desencadenado por el desempleo conllevo al gobierno hacia finales del 99 a la creación de la Ley 550 o ley de reactivación, la cual al final del año 2.000 había alcanzado que 19 empresas lograran acuerdos de reestructuración y otras cerca de 240 se encontraban en procesos de negociación.
Si denotamos al sector financiero como el sector servicios que irriga recursos a la economía del país a través del mecanismo de la intermediación financiera, su comportamiento y resultados podría ser un reflejo de la gravedad de la crisis dado que cuando la crisis a éste sector los demás sectores de la economía deben estar pasando por situaciones que en marcan su desaparición.
La crisis del sector real condujo a los empresarios al incumplimiento de sus compromisos con la banca y generó al interior del sistema financiero un gran deterioro en la calidad de la cartera lo cual conllevo a la realización de grandes provisiones y con ello las grandes pérdidas y destrucción de valor en el sector. Hacia junio de 1999 (fuente Superbancaria) la banca tenia créditos reestructúrales según el tipo de calificación de la cartera así: Tipo B $ 2.107.775, TIPO C 845.458, tipo D 925.325 y tipo E 789.632 (cifras en millones de pesos).
A septiembre del mismo año (según las mismas fuente) los establecimientos de crédito habían recibido bienes en dación en pago por valor de $1.861.794 (millones de pesos) con una variación anual del 41.2% .- Esto explica entre otros el comportamiento de las utilidades del sector financiero las cuales pasaron de $630.000 millones en 1.995, a $888.000 en el 96, a $757.000 en el 97, a –1.2 billones en el 98, a –2.13 billones en el 99 y a –1.55 billones en el año 2.000.
Este comportamiento en las pérdidas se explica entre otros (1998 y 1999), por el estancamiento en el margen de intermediación ( -1.10% variación anual), lento crecimiento de ingresos diferentes a intereses (7%), crecimiento de los costos administrativos (19%), crecimiento de las provisiones netas de recuperación (131%), crecimiento de las depreciaciones y amortizaciones (43%) y la cartera vencida ( 77%).
En este orden, la banca no fue ajena a la crisis del país en donde hubo un reacondicionamiento del sector y casi la desaparición de la Banca Cooperativa.- La banca privada recibió inyecciones de capital (incluido inversionistas institucionales) por $1.574.011 millones de pesos y la banca pública por $2.765.000 millones de pesos.- Se incrementaron los capitales mínimos de las entidades financieras lo que llevo en su conjunto a que hubiesen menos entidades pero, más sólidas patrimonialmente.
Esta crisis tanto para el sector como para el sector financiero se hubiese evitado ó por lo menos se hubiese hecho menos profunda, si en Colombia existiera n mercado de valores lo suficientemente desarrollado u organizado que representara alternativas reales de inversión o financiamiento de corto, mediano y |
largo plazo. Algunos de los problemas del mercado bursátil colombiano giran en torno a que existe mínimos derechos de los proveedores, los derechos de los accionistas están pobremente definidos y no existe una clara regulación, estructura ni profundidad.
Según cifras del Banco Mundial en países como Inglaterra y Chile los bonos como porcentaje del PIB representan el 5.5 y 5.6% en tanto que en Colombia es del 2.3% el crédito privado en relación con el PIB es de 113 y 47%, en Colombia alcanza el 19% y los créditos de las 20 mayores empresas con base en el PIB es de 6 y 16% y para Colombia del 21% esto refleja el porque de la poca profundidad del mercado bursátil.
El proteccionismo reinante durante décadas y la “ solidez” económica de los empresarios colombianos quizás contribuyó al igual que la transparencia que exige un mercado de valores organizado ( divulgación de información de las empresas) a que los empresarios no se vieran motivados a incursionar en el mercado de capitales; Sin embargo, la crisis de los dos últimos años nos muestras qué tan importante y trascendental resulta para el desarrollo de un país y para la solidez de sus aparato productivo la existencia de un mercado bursátil desarrollado que funciones como sistema paralelo al financiero en la irrigación de recursos y como gran alternativa de financiamiento y/o inversión.
De esta manea y ante una crisis originada en los ciclos normales de la economía ó en la incoherencia de las políticas macroeconómicas, el impacto sobre nuestro frágil sistema financiero resultaría menos lesivo y éste (sector financiero) sería menos vulnerable a los problemas de flujo de caja y descapitalización del sector real.
La solución definitiva, involucra al gobierno en cuanto debe acelerar el proceso de paz (lo cual trae una reactivación de la inversión), mayores estímulos a los exportadores para contribuir al mejoramiento y consolidación de la balanza comercial (desde mediados del 99 ha sido positiva y a diciembre de 2.000 cero con exportaciones por US $13.037.4 millones valor FOB y US$ 10.544.5 millones valor FOB y US$ 10.544.5 millones valor CIF a noviembre de 2000, (ver revista Dinero No. 126 página 115), estimulo a la generación de ahorro interno y su asignación eficiente a través de los intermediarios financieros y contribuir a una flexibilización de la legislación bursátil para dinamizar y profundizar el mercado de valores (protección al accionista y proveedores). También involucra a los empresarios en cuanto deben tener una mayor iniciativa hacia el uso del mercado de valores como alternativa de financiamiento de corto, mediano y largo plazo.
Un ejemplo típico de democratización del capital y digno de admirar lo constituye ISA, en donde en su operación de capitalización adelantada a finales del año 2.000, logró capital adicional por $101.200 millones, constituyéndose en la segunda entidad en el país por número de accionistas (con 62.016), después del banco Ganadero (con 67.821 accionistas).
Con lo anterior se demuestra la importancia y la urgente necesidad de una integración bursátil nacional lo cual genera mayor liquidez, dinamización y profundidad de nuestro mercado de valores, contribuyendo así al desarrollo del país, en donde los pequeños empresarios tendrán otras alternativas de inversión y financiamiento de corto, mediano y largo plazo. |
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